viernes, 17 de mayo de 2019

Van allen
Los cinturones de radiación de Van Allen son dos zonas, que rodean la Tierra, en las que hay cantidades bastante elevadas de partículas cargadas de alta energía (que tengan alta energía implica que se mueven muy rápido, a velocidades prácticamente similares a las de la luz). Estas partículas son, principalmente, protones y electrones. El cinturón interno, que es también el más intenso, se extiende desde, más o menos, los 1.000 kilómetros de altura hasta los 6.000 kilómetros por encima del planeta. El cinturón exterior comienza a 15.000 km de la superficie y se extiende hasta los 25.000.
Se cree que ambos cinturones de Van Allen se generan por procesos diferentes. El interior se compondría, principalmente, de protones energéticos (que proceden de la descomposición de ciertos neutrones, que, a su vez, son el resultado de las colisiones de los rayos cósmicos contra las capas altas de la atmósfera. El cinturón exterior está compuesto principalmente de electrones procedentes de las tormentas geomagnéticas (es cómo se llama a las tormentas provocadas por el viento solar, ese chorro de partículas emitido por el sol constantemente en todas direcciones, que interactúa con el campo magnético de la Tierra). Eso sí, los cinturones de Van Allen no son exclusivos de nuestro planeta. Saturno y Júpiter también tienen unos cinturones muy similares.

Júpiter y Saturno también tienen sus propios cinturones de radiación, generados por el campo magnético de los planetas.
Entre el cinturón exterior e interior (como seguramente ya habrás visto) hay un hueco de casi 10.000 kilómetros. Es una especie de zona segura, provocada por ondas de radio de muy baja frecuencia, en la que la cantidad de partículas es prácticamente cero. En ocasiones, las llamaradas solares pueden provocar que la zona se llene de partículas, pero desaparecen en cuestión de días (literalmente).
Aunque originalmente se pensó que esas ondas de radio podían ser fruto de la radiación de los cinturones, recientemente se han descubierto indicios que indican que en realidad su origen podría estar en los rayos que se producen en las tormentas eléctricas dentro de la atmósfera de la Tierra. Sea como fuere, no está del todo claro que los rayos sean la fuente de esas ondas de radio (y la comunidad científica sigue debatiéndolo).

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